Nace una asociación para salvar la Peana, la encina milenaria de Serón

Colectivos vecinales y conservacionistas se han unido en asociación para recabar fondos que permitan actuar sobre la encina milenaria conocida como ‘La Peana’, ubicada en Serón, después de que un informe de la Junta andaluza haya concluido que está en «avanzado e imparable» proceso de deterioro y que su muerte «puede pasar en cualquier momento» debido a los «problemas estructurales» que se han detectado.

Los socios fundadores, entre los que figuran los propietarios de la finca donde descansa el singular árbol declarado Monumento Natural de Andalucía, indican que la asociación trata de «salvarlo de una muerte anunciada» y remarcan que están «totalmente convencidos» que el proceso de deterioro «tiene solución».

En un comunicado remitido por el Ayuntamiento de Serón, que se ha sumado a la iniciativa con el alcalde, Juan Antonio Lorenzo, afirman que el objetivo pasa «por recaudar fondos» para su inversión en «las necesidades del magnífico ejemplar» y precisa que soliciarán ayudas para «siguiendo las directrices de profesionales y técnicos, intervenir para evitar su pérdida».

Añaden los fines son el mantenimiento y conservación de la encina milenaria así como de su entorno, la concienciación para la conservación y puesta en valor de la Sierra de Los Filabres como fuente de riqueza natural y patrimonial de su arbolado, entorno y especies singulares o la captación de fondos económicos para desarrollar las actuaciones necesarias.

En esta línea, desde la asociación, que integra a activistas de la naturaleza y vecinos, y que está presidida por el miembros del Grupo Ecologista Mediterráneo Manuel Pérez Sola, avanzan el desarrollo de actividades tales como la solicitud de subvenciones, campañas de captación de fondos con crowfunding o venta de merchadesing y actos de concienciación en general.

En un reciente informe remitido a la Oficina del Defensor del Pueblo andaluz, la Junta señala que, al margen de todas las medidas adoptadas en los últimos meses y «otras que se pudieran tomar más adelante», hay que tener en cuenta la «edad» de la encina y que se encuentra en «un avanzado proceso de senescencia», que resulta «imparable y terminará con la muerte del ejemplar como ocurre con cualquier otro ser vivo».

«Por tanto, por muchos esfuerzos que se realicen, tan sólo se conseguirá retrasar la muerte de esta encina, lo que puede pasar en cualquier momento dados los problemas estructurales detectados tanto en el interior del tronco, como en las ramas principales», traslada.

En su informe, la consejería señala la «grieta existente a lo largo de su tronco» y enumera las medidas urgentes que se han adoptado para «minimizar en la medida de lo posible los riesgos que se derivan» de esta.

Detalla que en junio de 2020 se evacuó evaluación del estado de ‘La Peana’ que, desde entonces, ha sido visitada «cada dos o tres días» en la Loma de Serón por un agente de Medio Ambiente para comprobar la evolución de la grieta.

La Junta añade que entre los días 11 y 14 de ese mes se colocaron en el árbol, ubicado en una finca privada, puntales para «sostener las ramas y evitar la rotura», y que dos días después se llevó a cabo una visita multitudinaria de trabajo e inspección «en la que se realizó comprobación de este árbol y de otros del entorno, pudiéndose comprobar daños por vientos y por nieve».

En el informe de personal de la Red de Alerta Fitosanitaria Forestal del Departamento de Equilibrios Biológicos se traslada que, además del apuntalamiento practicado en junio, se ha llevado a cabo una poda de la rama principal afectada por la grieta y se han instalado, asimismo, eslingas para fomentar el empuje y unión de las partes separadas por la grieta.

La Oficina del Defensor del Pueblo andaluz abrió actuación al considerar que la encina cuenta con un gran valor etnográfico ya que fue declarada Monumento Natural en 2019 y, según el último catálogo elaborado por la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible de la Junta de Andalucía, es milenaria y la más grande de la región.

El espécimen ha sobrevivido miles de años siendo testigo del paso del tiempo y de las radicales transformaciones de su entorno y es uno de los antiguos vestigios de lo que fue la vegetación del bosque mediterráneo dominante en otros tiempos en la Sierra de Los Filabres, siendo testigo del deterioro y la sobreexplotación del bosque mediterráneo que poblaba la zona.