FragaPalomares

La Fiscalía del Tribunal Supremo (TS) mantiene abiertas diligencias informativas para conocer el estado de “recuperación ambiental” y el nivel de “residuos” en los parajes de la pedanía de Palomares, en Cuevas del Almanzora (Almería), sobre los que cayeron en enero de 1966 dos bombas termonucleares procedentes de un B-52 de EEUU que chocó en pleno vuelo con otra aeronave procedente de la base aérea de Morón (Sevilla).
El fiscal de sala de Medio Ambiente y Urbanismo, Antonio Vercher, ha solicitado informes al Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), el Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (Ciemat) y Junta de Andalucía con el fin de conocer qué se ha hecho y se está haciendo por la restauración.

Las diligencias informativas incoadas por la Fiscalía con fecha 7 de julio no se dirigen a determinar responsabilidades penales, según han precisado las mismas fuentes aunque la denuncia de Ecologistas en Acción que dio lugar a su apertura sí solicitaba que se “depurasen” entre los que habrían “permitido la existencia durante medio siglo de un cementerio nuclear al aire libre”.

La denuncia indicaba que, en 1966, los estadounidenses hicieron “sólo una limpieza publicitaria” y señalaba que, de los nueve kilos de plutonio que cayeron sobre Palomares, “sólo se llevaron a Savannah River (Carolina del Sur, EEUU) un 3 por ciento, lo que se traduce en un total 1.000 metros cúbicos de tierra contaminada”. Recordaba, en esta línea, que “ahora el Ciemat reconoce que hay que limpiar 50.000 metros cúbicos más”.