Entrevista a Pepa Franco, de La Posada del Candil (Premio Duna 2013)

Pepa Franco.
Pepa Franco.

«Echamos en falta una estrategia turística común para la comarca».

Hace unos días, el Grupo Ecologista Mediterráneo concedió a La Posada del Candil (Serón) uno de sus cotizados premios Duna en reconocimiento a su apuesta por un turismo sostenible.

Hablamos con Pepa Franco (Macael, 21/10/1962), Trabajadora Social y Agente de Desarrollo Local y socia fundadora del complejo bioclimático de turismo rural galardonado.

-¿Dónde arranca esta aventura?

En el año 1985 ya pensábamos en hacer algo diferente a la hora de dar a conocer la educación ambiental y el desarrollo local. Por entonces estábamos viviendo en Cataluña y junto a otros socios creamos una cooperativa llamada “Els Viants” gestionando un centro de desarrollo rural, enfocado a la celebración de actividades, talleres y cursos de desarrollo personal en colaboración con la Generalitat, orientados al público en general al tiempo que también actuábamos como docentes de jóvenes que abandonaban los estudios y acudían a nosotros para formarse en profesiones tradicionales, ya que teníamos granja, horno…etc.

– ¿Cuándo decidisteis cambiar de aires?

Estuvimos en Cataluña hasta el año 1992, que nos vinimos a Andalucía con la ilusión de montar un proyecto similar. En el año 2000 compramos los terrenos en la Sierra de Los Filabres, porque era una tierra desconocida y valoramos los recursos naturales y la riqueza de esta tierra. Nos pusimos en contacto con varios ayuntamientos, pero fue Serón quien apostó más fuerte por nosotros.

En el 2005 se empieza a construir La Posada, cuidando al detalle la selección y tratamiento de materiales, realizados artesanalmente mediante la incansable y metódica labor de un equipo humano implicado con el proyecto, quienes lograron su objetivo en agosto de 2008, cuando abrieron al público. Confiesa Pepa que no fue todo una labor sencilla, ya que hubo técnicos y administraciones que no entendieron inicialmente el sentido bioclimático del complejo, por lo que hubieron de hacer algún esfuerzo más de la cuenta. “Era algo muy novedoso por aquí” – apunta Pepa.

“Creo que estamos por el buen camino y agradecemos la buenísima acogida que hemos tenido, aunque siempre estamos abiertos a sugerencias y críticas constructivas que nos hagan mejorar – confiesa mientras da un sorbo a su café con leche – porque estamos en un crecimiento constante, desarrollando procesos de expansión a nivel comercial y mediático”.

– ¿Crees que existe un buen plan de promoción turística que resulte atractivo a los posibles visitantes del Almanzora?

Echo en falta una estrategia turística común a nivel comarcal. Salvo Serón, que ha iniciado “Turismo Serón” hace un año, no hay nada. A veces hace más el talento y la imaginación que te permite optimizar los recursos que tienes, que no otras cosas.

– Háblanos del día a día en La Posada…

Desde la apertura hasta hoy hemos trabajado para consolidar las actividades más importantes, como puedan ser las jornadas micológicas o la berrea, la observación de estrellas…complementadas con nuestros campamentos de verano en inglés, donde transmitimos educación ambiental y damos a conocer la vida en la sierra. Tenemos un apacible comedor para nuestro restaurante, donde servimos platos sencillos y tradicionales, con productos comprados a proveedores locales, ideal para el “slow food”. Los alojamientos se componen de cinco apartamentos ideados para que los clientes se sientan confortablemente hospedados, rodeados de materiales nobles propios del terreno. Además, La Posada es un lugar ideal para pequeñas celebraciones, potenciadas con el magnífico paisaje y el entorno de la sierra. Nuestra última novedad es una piscina de depuración salina.

“Agradecemos y valoramos enormemente este premio Duna, por el prestigio que en la provincia tiene el Grupo Ecologista Mediterráneo, lo que hará que nos esforcemos más aún por ofrecer lo mejor de La Posada del Candil”.

Pepa, Javier y Lola, nos esperan en uno de los rincones privilegiados de la comarca para intentar hacernos un poco más felices.

 

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