Entrevista a Ismael Diadié, heredero de los Fondos Kati de Tombuctú (Mali)

Cuevas del Almanzora Cultura Entrevistas General
Isamel Diadié Haidara.

“Cuando el capitalismo se entiende como única verdad se hace peligroso”.

Geográficamente, Tombuctú se encontraba en la denominada “carretera de la tinta”, denominación con la que se conocía a la ruta que transcurría por la frontera del desierto del Sahara, verdadero hervidero de intercambio cultural. Aquella ciudad, foco de sabiduría, supuso un punto estratégico y de influencia de la curva del Níger, donde se asentaron numerosos andalusíes huidos o expulsados de la España de los Reyes Católicos. Entre ellos se encontraba Alí ben Zyrab al Kuti, que abandonó Toledo en 1468, atravesando Marruecos, Argelia, La Meca y Mauritania, hasta establecerse junto a sus acompañantes en Gumbu, cercana a Tombuctú. Este jurista hispanogodo convertido al Islam portaba en su viaje numerosos documentos, que fueron el germen del maravilloso archivo que custodiarían sus descendientes a partir de ese momento.

Ismael Diadié (1957, Tombuctú), investigador, poeta y ensayista, es el último heredero de los Kati. Sobre él recae la custodia de unos fondos compuestos por documentos que desde el siglo XII nos hablan de medicina, ciencias, derecho, filosofía, música, matemáticas, historia y poesía. Una de sus principales joyas es el conocido “Tarik-El-Fettash”, texto del siglo XV considerado como la primera historia de África contada por africanos.

La responsabilidad que la historia depositó en Ismael ha provocado que conozca los rencores del exilio. La inestabilidad política de Mali hizo que su vida conociese otros países donde resguardarse de los intolerantes. Vivió en Suiza, Francia y España, en donde finalmente, su diáspora y su causa caló en la sensibilidad de varios intelectuales, quienes capitaneados por José Ángel Valente y afiliados como Saramago, Muñoz Molina o Juan Goytisolo, elaboraron un manifiesto al que se adhirieron numerosas personalidades de la cultura y la sociedad, con el que se hacía una llamada de atención sobre el incierto futuro de los manuscritos. Compartimos la amistad común de Antonio LLaguno.

La Consejería de Relaciones Institucionales de la Junta de Andalucía, siguiendo las recomendaciones e informes redactados en el siglo XIX por los profesores de la Universidad de Illinois, Jhon Hunwick y Albrecht Hofheinz, considerados los mayores expertos mundiales en textos islámicos medievales africanos, concretó un convenio con la familia Kati en concepto de cooperación, mediante el cual de levantó un edificio en Tombuctú para albergar y ser sede de la Biblioteca Andalusí, dotada con más de siete mil manuscritos de autores andaluces, renegados cristianos, comerciantes judíos y temáticas árabes variadas, hasta 2002 guardados en casas de adobe y baúles.

¿Cuál es su impresión sobre la situación que atraviesa Europa, y por extensión España?
– Se trata de una responsabilidad compartida globalmente. Veo en España una gran inquietud social, política y económica. Se percibe el deseo de ver salida a una situación que se está prolongando demasiado.

¿Es más intolerante el capitalismo que el integrismo?
– Cualquier sistema de extremos es poco soportable. Cuando el capitalismo se entiende como única verdad se hace peligroso, como el integrismo. Se hace insoportable. Todos los sistemas que se han creído verdad absoluta han acabado en

¿Existen yihadistas empresariales?
– Seguramente. El cielo y la tierra no andan peleados y detrás de muchos fundamentos hay también muchos pragmatismos de intereses económicos.

¿El exilio es puramente ideológico, o también intervienen factores culturales?
– El exilio es mucho más que ideológico. Primero es un factor interior, donde uno se siente desarraigado. Ese es el exilio, ya sea en tu casa o en tierra de otros.

En abril de 2012, Tombuctú cae en manos yihadistas. ¿Cómo fue su huida?
– Nos cuesta hablar de huida. Más bien de partida… aunque en el fondo –reflexiona- la acción es la de ir huyendo, ya que lo llevamos haciendo desde hace más de quinientos años, ya sea por un motivo religioso o cualquier otro. En Julio de 1498 mi antepasado llegó a Argelia y apuntó en un manuscrito que compró por 225 gramos de oro, que iba a África buscando la paz, huyendo del extremismo cristiano. 545 años más tarde tuve que coger los manuscritos huyendo del islamismo yihadista. Mis antepasados se tuvieron que ir de una ciudad u otra buscando paz. He llegado a sentirme ingenuo –añade melancólico- al buscar en este mundo algo que no existe. La paz y la tranquilidad, como enseñó Confucio, sólo se encuentran en los cementerios.

¿La actual situación de Mali garantiza la supervivencia de la Biblioteca y sus fondos?
– La actual situación de Mali no garantiza ni la vida de sus hombres ni su patrimonio –afirma tajante-. El nuevo presidente es un hombre muy preparado, y eso me da algo de esperanza, aunque mi fe en el ser humano y en los países es muy limitada. Históricamente Mali ha sido para el África negra lo que Grecia fue para Europa y Egipto para los árabes. Mali puede salir de este paso. Saldrá.

“He cumplido con mi deber, con la familia y la biblioteca”.

El convenio con la Junta de Andalucía preveía la difusión de los fondos Kati, aunque éste se vio interrumpido por la “inestabilidad” política de la zona. ¿Cree posible una renegociación similar en condiciones y hechos a la desarrollada por la Fundación Medina Sidonia con diferentes administraciones y universidades?
– La Duquesa de Medina Sidonia era una buena amiga. Me enseñó su biblioteca y hablamos sobre el Fondo Kati. Dijo que debíamos mantener las puertas abiertas, porque el patrimonio es algo importante y muy frágil. Habíamos quedado en vernos y trabajar juntos. Habíamos previsto acuerdos. Fue una pérdida muy importante, por sus consejos, experiencia y visión general, algo que no todos valoran. Igual que Valente, también fue otra pérdida irreparable para mí. Le consideraba como a alguien de quien aprender. Hoy en día, el Fondo Kati va andando con la luz de Luisa Isabel y creo que estoy abriendo el Fondo Kati con universidades y empresas, con el propósito de salvaguardar el patrimonio. Tengo 56 años y no voy a eternizarme en la dirección de esta biblioteca. He hecho mi deber y dedicado gran parte de mi vida a la unificación de la biblioteca. He cumplido con mi deber, con la familia y la biblioteca.

¿Sería viable un convenio con el gobierno de Mali para el traslado de los manuscritos a España, incrementando así el compromiso y la implicación económica, estableciendo por ejemplo una sede en la Fundación José Ángel Valente?
– Un convenio con Mali no viene al caso, ya que los fondos Kati son una propiedad privada aun que se puedan considerar patrimonio de Mali. Para que haya parte de este patrimonio en España, no se descarta, igual que otros lugares del mundo. El sentido que le pueda dar Valente es el del amor y la lucha que tuvo en su tiempo para salvar los fondos. La familia Kati tiene sus raíces en España y se vale de eso como razón suficiente para tener sede en España. Valente es una razón más. En sus últimas horas me llamó para decirme que era la última comunicación que tendríamos y que siguiera con la lucha por salvar los fondos. Ha sido mi maestro.

La UNESCO promovió en Mali la biblioteca Ahmed Babá en 1973, dotada con 20000 manuscritos.

¿Cree que la UNESCO hace todo lo posible en relación a estos fondos?
– Creo que la UNESCO lo puede hacer todo, pero necesita una política global más ajustada al patrimonio.

¿Qué habría pasado si los franceses hubiesen logrado encontrar los manuscritos que tanto ansiaban?
– Si los franceses hubiesen encontrado los fondos, la familia no existiría hoy porque la biblioteca es nuestra columna. Para consultar nuestro patrimonio deberíamos de haber ido a la Biblioteca Nacional de Paris y pagar tasas.

¿Practica alguna tendencia política?
– No he votado ni una sola vez. No pertenezco a ningún partido político. Soy monárquico, y creo que la monarquía debe pervivir en el siglo XXI (dice con firmeza) porque puede ser un factor de equilibrio en sociedades divididas.

¿Cree en Internet como herramienta de transmisión de sabiduría?
– De sabiduría no. De comunicación si. Internet es un medio. La sabiduría es interna y personal. En facebook se pueden leer críticas de los grandes sabios de la historia. Heráclito dijo que “el múltiple saber no hace al sabio”.

¿Cree que el mundo actual progresa, o sin embargo también está en una recesión paralela a la economía?
– El progreso eterno no existe.

¿Y en la globalidad?
– Creo más en la individualidad. Hablar de unión africana en concreto, en el estado actual es un error. Es hablar de la unión de estados artificiales creados sin tener en cuenta la realidad política del continente africano.

¿Confía en que el siglo XXI sea el de la confirmación de África como un continente emergente, política y económicamente?
– Según el modelo occidental, sí. Pero ¿ha habido alguna vez independencia en África? –pregunta escéptico.

Solemne y sereno, descalzo y con un libro de Vicente Alexandre entre sus manos, se despide de mí. Se le percibe una espiritualidad habitual, con la que acompaña su larga cruzada a favor de la memoria de su familia, de la historia y de la cultura que no entiende de localismos ni fronteras. Me contó que junto a Desmond Tutú (Premio Nobel) ha iniciado una oración por la paz en todo el mundo. Escuchémosles mientras podamos.

Por Francisco Javier Fernández Espinosa, director de elAlmanzora.com.

Cuevas de Almanzora, agosto 2013.