El puerto de Villaricos ofrece a la iniciativa privada suelos para instalar tiendas y restaurantes

Villaricos.

Su Plan de Usos es el primero de Andalucía que se elabora a partir de un proceso abierto de participación ciudadana.

El puerto de Villaricos, en Cuevas de Almanzora (Almería), prevé destinar un total de 1.376 metros cuadrados de suelos para que la iniciativa privada pueda instalarse y realizar actividades complementarias a las propiamente portuarias, fundamentalmente tiendas y restauración. Así se especifica en el Plan de Usos de la instalación que ha recibido el visto bueno de la comisión ejecutiva de la Agencia Pública de Puertos de Andalucía, como paso previo a su aprobación definitiva por parte de la Consejería de Fomento y Vivienda.

Este Plan de Usos, que ordena los espacios y actividades de las dos instalaciones portuarias de Villaricos, La Balsa y La Esperanza, es el primero de Andalucía que se elabora a partir de un proceso de participación ciudadana, como experiencia piloto de la estrategia de transparencia y apertura a la sociedad puesta en marcha por la Consejería que dirige Elena Cortés. Fruto de este proceso participativo ha sido la inclusión en el Plan de Usos de zonas de sombra para el tendido de redes de las embarcaciones pesqueras, entre otras cuestiones.

Como principal novedad, destaca el objetivo general de desarrollar actividades de carácter complementario al uso portuario y de perfil urbano en el campo del ocio y el esparcimiento. Así, se plantea que las explanadas de ribera que no se destinan a la actividad náutico-recreativa deben constituir un soporte para la implantación y desarrollo de actividades que propicien una adecuada integración puerto-ciudad, así como de actividades lúdicas y recreativas vinculadas al sector turístico, con el protagonismo territorial que corresponde a Villaricos en el Levante almeriense. En La Balsa se prevé destinar a este uso espacios de unos 874 metros cuadrados situados en las proximidades del edificio de vestuario y aseos, aprovechando las explanadas construidas entre el muro del paseo marítimo y las escaleras de acceso al puerto. Por su parte, en La Esperanza será una parcela de 502 metros cuadrados también en las proximidades del acceso al recinto portuario y junto al paseo marítimo, que actualmente no tiene un uso definido.

Las actuaciones deberán realizarlas los empresarios que quieran instalarse en estos suelos, estimándose en principio una inversión privada de unos 450.000 euros en la adecuación general de las plataformas portuarias y la construcción de nuevos edificios para dichas actividades complementarias.

Se permitirá la instalación de tiendas de efectos navales y servicios de restauración, pudiendo estos últimos disponer de terrazas mediante elementos desmontables, siempre que no interrumpan la circulación peatonal y cumplan la normativa sobre accesibilidad y eliminación de barreras arquitectónicas. Se prohíben expresamente las actividades que puedan originar ruidos o causar molestias tanto a los usuarios del puerto como a los vecinos, tales como discotecas o establecimientos de diversión nocturna.

Por otra parte, dentro de los espacios terrestres se autorizará también la estancia en seco de embarcaciones para su mantenimiento y reparación, así como los medios de izado y botadura de las mismas en las proximidades de las rampas, siempre y cuando no afecten a la accesibilidad peatonal y rodada al recinto y cuenten con las condiciones adecuadas de seguridad. El resto de zonas terrestres se continuarán destinando a servicios de acogida a tripulaciones recreativas, administración del puerto, vestuarios, aseos, sedes sociales de entidades deportivas náuticas y actividades ligadas a la pesca artesanal, como elementos de sombra y mobiliario urbano.

En cuanto a las láminas de agua, seguirán dedicándose al amarre de la flota recreativa, barcos pesqueros artesanales y embarcaciones que realicen actividades de carácter lúdico, formativo o turístico. En total, entre La Balsa y La Esperanza, el Plan de Usos ordena 40.400 metros cuadrados de superficie, correspondiendo 11.800 metros cuadrados a zonas terrestres y el resto a lámina de agua, ajustando así la zona de servicio portuario al deslinde del dominio público marítimo-terrestre y a las infraestructuras de abrigo existentes.