EL FONDO KATI Y ALMERÍA: DESCONOCIMIENTO O DESIDIA. Por Antonio LLaguno Rojas.

El pasado día 23 de enero, el Ayuntamiento de Toledo, de manos de su alcalde, Emilio García- Page, ha otorgado al Fondo Kati la Medalla de Oro de la ciudad, con la presencia, entre otras autoridades, del presidente de la Cortes de Castilla la Mancha y del vicepresidente de la Diputación de Toledo.

Recibió tal honor y distinción Ismael Diadié Haidara, el último patriarca de la familia Kati, procedente de Toledo y que se aposentó en la Curva del río Níger hace más de quinientos años.

El Fondo Kati lo constituye una colección de 12.657 manuscritos, con 7.126 notas marginales en 1.102 de ellos, escritos en árabe, castellano antiguo aljamiado y hebreo, cuyo inicio fue la biblioteca personal que se llevara consigo al África negra en 1467 el entonces patriarca de la familia, Alí ben Ziyad. Estos manuscritos tienen un valor incalculable, pues, en muchos de ellos se contiene una información inestimable para reinterpretar muchas páginas de la historia de España y más concretamente de Andalucía, pues algunos centenares de ellos provienen del Al- Andalus que visitara Alí ben Ziyad inmediatamente antes de partir a su exilio africano. El exilio de muchos otros andalusíes al continente africano, la contribución de muchos de ellos a la arquitectura, la poesía, la historiografía o la política del entorno de Tombuctú están entre sus páginas, como la creación de un Estado regido por los andalusíes que llevara consigo Yuder Pachá, natural de Cuevas del Almanzora.

Pues bien, parte de este importante legado podría estar en tierras almerienses, o nuestros investigadores estudiar estos manuscritos en la Biblioteca Kati de Tombuctú, pero el desconocimiento, falta de interés o la desidia de nuestras instituciones todavía no lo han hecho posible.

Llevo ya muchos años intentando divulgar esta historia de la relación entre Al-Andalus, y especialmente Almería, y este importante legado cultural, considerado por la UNESCO Patrimonio Mundial de la Humanidad, y en estos últimos tiempos, ante la inestabilidad de Mali, valorar la posibilidad de que se ubique en nuestra tierra parte de este valioso tesoro cultural. La Junta de Andalucía financió en 2003 la construcción de la Biblioteca de Tombuctú para albergar este Fondo Kati, y la Universidad de Almería ha llevado a cabo acciones puntuales para dar a conocer la presencia de andalusíes en el Subsahara en algún Curso de verano, y una conferencia reciente sobre la situación actual de Mali y los peligros de destrucción del patrimonio cultural de Tombuctú. Pero la asignatura pendiente es la firma de un convenio entre el Fondo Kati y la Universidad para que nuestros investigadores puedan estudiar sus manuscritos en la ciudad maliense. Convenios como los que han firmado universidades tan prestigiosas como la de Ciudad del Cabo en Sudáfrica y otras americanas como Chicago y europeas como Trento y Génova pueden ser un acicate para que nuestra Universidad haga lo mismo. En ello estoy y espero y confío que no tarde en producirse la firma correspondiente.

Pensando también en la ubicación de una parte del Fondo Kati en Almería, como por ejemplo en la casa de Ángel Valente, que, por cierto, da nombre a la biblioteca de Tombuctú, y aprovechando la presencia de Ismael Diadié en Almería, quise entrevistarme con el diputado delegado de Presidencia de la Diputación Provincial, Javier Aureliano García, para plantearle el tema. A pesar de la mediación voluntariosa del alcalde de Cuevas, Jesús Caicedo, el diputado no encontró hueco para recibirnos, y eso que el alcalde Caicedo se empeñó personalmente en que nos recibiera. ¡No veníamos a pedir, sino a dar!, el desconocimiento heredero de la desidia.

Y ello porque no quiero pensar que las claves del no recibimiento fueran las diferencias políticas, totalmente fuera de contexto, porque de lo que hablamos es de algo que supera las siglas partidistas. Un ejemplo clarificador de esto último es el apoyo del Ayuntamiento de Jerez de la Frontera al Fondo Kati, cuya alcaldesa, la popular María José García-Pelayo, acompañó a Ismael Diadié a Toledo a recoger la medalla de oro.

No sé si será tarde ya para que parte del Fondo Kati venga a Almería, porque hay ciudades más sensibilizdas con el tema, como Toledo, que ha ofrecido su Centro Cultural San Marcos para tal fin. José Luís Masegosa se lo preguntaba el otro día en La Voz de Almería: “¿Habrá alguna iniciativa almeriense?”, que nos permita encontrarnos –digo yo- con nuestro pasado escrito en bellas páginas de nuestros pretéritos antepasados andalusíes.

Antonio Llaguno Rojas

Vicepresidente de la Fundación Kati, de Tombuctú.