La privacidad fluye por la red. En algún lugar etéreo se encuentran nuestros datos personales, mensajes, correos electrónicos o incluso datos bancarios. Y no son pocas las señales que advierten de que a ese lugar intangible tiene acceso algún que otro interesado. Contra esta tendencia, un joven artista británico ha optado por bajar de la nube y encerrar todo eso en su obra artística, reflexionado, de paso, sobre el concepto de la obsolescencia. Nick Gentry (Londres, 1980) es conocido, sobre todo, por sus grandes retratos pintados sobre un lienzo fabricado con disquetes donados por desconocidos.

Desde 2010, su trabajo ha pasado por decenas de galerías de Europa y Estados Unidos. Ahora participa en una feria de arte en Ámsterdam (PAN Amsterdam, International Fair for Art, Antiques and Design).

“La obsolescencia es un concepto muy interesante”, explica por teléfono. “Todo en algún momento se vuelve obsoleto. Cómo el tiempo afecta a un objeto: parece ser el mismo, pero ya no lo vemos de la misma manera. El tiempo lo ha cambiado”, añade. Es lo que pasa con los cientos de disquetes que, sobre una base de madera, forman sus lienzos. Un medio de almacenamiento que ya solo queda en el recuerdo y en las cajas alargadas recorridas una y otra vez con los dedos en busca del archivo deseado. No tienen mucha capacidad, en el mejor de los caso apenas tres megas. Pero se podían coger y tocar. Se podían ver.