El día 9 de noviembre de 1518, la ciudad antigua de Vera enclavada en el ahora denominado cerro del Espíritu Santo fue el epicentro de un gran terremoto, movimiento telúrico que acabó con la vida de 150 vecinos de los aproximadamente 800 que en aquella época habitaban la ciudad.

Gracias al trabajo minucioso del archivero municipal, Manuel Caparrós, sabemos que la nueva Vera se edificó en un llano sobre la Fuente Chica a menos de un tiro de ballesta de su primigenio emplazamiento. Así figura en la carta que don Francisco de Castilla le envía al Rey Carlos I informando de cómo se ha de reedificar Vera y reparar Mojácar tras la destrucción originada por el terremoto de 1518. En este informe minuciosamente detallado, don Francisco de Castilla delimita el cuadrado amurallado en el que cabrán ciento cuarenta casas para los vecinos que hay en la ciudad, además de la Iglesia, la Audiencia, el Cabildo, los hornos necesarios y la plaza conveniente para la vecindad.

Para conmemorar este hecho histórico, más el 50 aniversario de los Festivales de Arte, el Ayuntamiento de Vera aprobó en Pleno declarar a 2018 ‘Año de la Cultura’. Las dos Comisiones creadas al efecto programaron una serie de actos y actividades que se han ido ejecutando a lo largo del año. En lo concerniente al V Centenario del terremoto se ha desarrollado un ciclo de conferencias, aún quedan dos por dictarse, además de exposiciones y visitas guiadas, que han arropado al proyecto de las Obras de Consolidación del Cerro del Espíritu Santo ya en plena fase de ejecución y que pueden visitarse mediante el ‘Abierto por Obras’.

Comenzaban los actos centrales conmemorativos en la mañana del pasado día 9, con la inauguración de un espacio verde de homenaje y recuerdo ubicado en el Parque de la Rambla. Los alumnos de los tres colegios públicos de Vera: Reyes Católicos, Ángel de Haro y Cuatro Caños, participaron en este acto, presidido por el alcalde de Vera, Félix López, y el comisario del V Centenario, José Antonio Cano, con la plantación de 150 cipreses en homenaje a los 150 veratenses que perdieron su vida en el fatídico seísmo.

De este modo, se iniciaba una intensa jornada conmemorativa que continuaba ya en la tarde con una solemne misa celebrada en la iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación, lugar en el que a continuación César José Olivera Serrano, Científico titular del CSIC, Instituto de Historia. Madrid, dictó la conferencia ‘El terremoto de Vera de 1518: una visión histórica científico’. (Se adjunta resumen de la conferencia elaborado por Manuel Caparrós, archivero del Ayuntamiento de Vera)

Ya entrada la noche, se efectuó una ruta teatralizada, con personajes de la época que forman parte de la historia de Vera, por la Plaza del Hospital en la que participaron Rodrigo de Salas (escribano del Concejo) y Alonso de Sepúlveda (superviviente del terremoto); la Plaza de Fernando V en la que intervinieron Francisco de Castilla (corregidor de la ciudad) e Íñigo de Guevara (alcalde mayor de Vera ); y la Plaza Mayor en la que se cerró la teatralización itinerante con las intervenciones del Rey Carlos I y del Papa León X, ambos personajes decisivos en la construcción de la nueva Vera.

Para cerrar el histórico acto, a las 22:30 horas, tuvo lugar el acto central, al que acudieron más de 500 personas, con la intervención en la Plaza Mayor del alcalde de Vera, Félix López, y de la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz. Ambos efectuaron una ofrenda floral bajo la lápida colocada en la fachada del Ayuntamiento. Posteriormente, y tras guardar un minuto de silencio acompañado de la interpretación al violoncello de ‘El canto de los pájaros’, se proyectó sobre la fachada de la iglesia parroquial un vídeo con la simulación y la recreación del terremoto del 9 de noviembre de 1518. El Coro Parroquial interpretó ‘Signore delle Cime’, canto dedicado a los fallecidos en la montaña, y ‘La muerte no es el final’.

 

Resumen de la conferencia ‘El terremoto de Vera de 1518: una visión histórica’, elaborado por Manuel Caparrós, archivero municipal del Ayuntamiento de Vera

VIERNES, 9 NOVIEMBRE: CÉSAR JOSÉ OLIVERA SERRANO. (Científico titular del CSIC, Instituto de Historia. Madrid). El terremoto de Vera de 1518: una visión histórica César Olivera Serrano Doctor en Historia por la Universidad Autónoma de Madrid (1984). Ha sido profesor del Departamento de Historia Medieval en la Universidad Autónoma de Madrid (1999-2001) y del Departamento de Historia Medieval en la Universidad Complutense de Madrid (1988-1999); becario postdoctoral del CSIC (1987-1988). Profesor visitante de la Universidad de Piura (Perú, 1985).

Líneas de investigación:

Sus publicaciones versan sobre diversos temas de historia política de los siglos XIV y XV, como relaciones internacionales, relaciones luso-castellanas, historia de las Cortes, historia de Galicia, castellología, etc. Situación actual: Científico titular del CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas) desde 2001, Instituto de Historia (Madrid). Publicaciones: 25 artículos de revistas, 33 colaboraciones en obras colectivas, 3 reseñas y 3 libros.

La conferencia de Oliver Serrano forma parte de las numerosas actividades que se desarrollaron durante la jornada del día 9 de noviembre de 2018.

Su exposición se basó en dar una explicación rigurosa a las causas y consecuencias que confluyeron en los numerosos episodios sísmicos que se produjeron en la Península Itálica e Ibérica durante los siglos XV y XVI, más concretamente en el reino de Granada, y, como fruto de esa situación de inestabilidad, las relaciones políticas exteriores con respecto al Imperio Turco a que dieron lugar.

El origen del interés del investigador por el terremoto de Vera surgió por un encuentro y por el encargo de un trabajo realizado para el Instituto Geográfico Nacional. Consistía en completar en la medida de lo posible la serie histórica de los sismos sufridos en España. Su misión lo llevó a dar con el filón histórico documental más rico sobre este asunto, custodiado en los archivos de Simancas y de la Biblioteca Nacional, sin contar con los documentos que ya se encontraban catalogados en el Archivo Municipal de Vera. La transcripción de dichos documentos convirtió a nuestro investigador en el primero en investigar con detalle el terremoto de Vera de 9 de noviembre de 1518. Numerosos investigadores posteriores, para ampliar sus conclusiones, citaron y citan sus trabajos aún hoy, su labor abanderada.

En una primera parte de la conferencia se mostró a un interesado público la situación geográfica de los epicentros sísmicos de España y sus causas, encontrándose en las costas orientales y del sur de la Península sus núcleos más evidentes, consecuencia del choque de las placas euroasiática y africana. Esta sismicidad y vulcanismo característicos lo llevaron a la descripción de numerosas tragedias humanas vividas por los temblores. Ejemplos de episodios similares en el reino de Granada durante esos siglos XV y XVI nos permiten apreciar la similitud con respecto a Vera. Fuentes anteriores, musulmanas, también registran estas fricciones geológicas, pero con más parquedad que en las descripciones de las fuentes documentales cristianas.

Sufrido el terremoto de Vera de 1518, cuyas consecuencias desastrosas se vieron amplificadas por la elevada pendiente del cerro del Espíritu Santo en el que se encontraba la vieja ciudad musulmana de la Vera vieja, el alcalde mayor de Vera, Íñigo de Guevara, superviviente del temblor, y otras autoridades del concejo, comienzan a enviar cartas al Consejo de la Cámara de Castilla con el fin de que el monarca (Vera era tierra de realengo, por lo que el rey era responsable de su existencia y mantenimiento), Carlos I, enviara ayuda inmediata para la reconstrucción de la Ciudad de Vera. Finalmente, como todos sabemos, la Ciudad se construye de nueva planta, la Vera nueva, la del valle, construida “a una distancia de menos de un tiro de ballesta” desde donde solía emplazarse, siendo el corregidor de Baza y el resto de la Comarca, don Francisco de Castilla y Zúñiga, noble y poeta, personaje muy pintoresco del que es necesario saber más por medio de la investigación, la persona designada para diseñar esa ciudad fortificada renacentista compuesta por muralla, ocho torres, dos puertas, hospital, iglesia fortaleza, etc., que hoy todos conocemos.

Tras el terremoto los monarcas tienen muy claro que los ataques del Imperio Turco y la patente de corso adquirida por algunos personajes muy conocidos, como Barbarroja, van a comenzar a ser un serio peligro para la seguridad de sus reinos cristianos. Las fustas, barcos menudos pero ágiles a la hora de atacar desde puertos situados en el Magreb, van a ocasionar verdaderos momentos de terror en las costas del sur español. El rescate de cautivos va a suponer para los enemigos del reino de Granada una golosa fuente de ingresos y un verdadero reto para los monarcas españoles, cuyo plan para contrarrestar esos intentos violentos será conquistar numerosas plazas y puertos del norte de África desde los cuales neutralizar la salida de esas embarcaciones que ponían rumbo hacia la Península Ibérica.

Esas circunstancias para los vecinos de Vera, para los valientes que se atrevieron a quedarse después del terremoto (si huían perdían todo derecho a poseer la tierra que les había tocado en suerte en los famosos repartimientos de tierra y agua de los lugares conquistados en el sur de España), supusieron que su vida diaria fuese más penosa, si cabe, pues hasta la construcción de la nueva ciudad malvivieron en chozas, tiendas o en las mismas ruinas de la ciudad antigua, sufriendo los continuos ataques piráticos costeros, como el de 1522, deseando vivamente el término de las obras de la fortificación de la nueva ciudad de Vera.