Calar Alto recibe la próxima semana la pieza que completa ‘Carmenes’ y permite buscar planetas como la tierra

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El Observatorio Hispano-Alemán de Calar Alto (CAHA), en Gérgal (Almería), recibirá la semana que viene el canal infrarrojo que va a permitir finalizar el ensamblaje del instrumento ‘Carmenes’, único en el mundo y con el que se podrá observar el cielo “en el visible y el infrarrojo” en busca de planetas similares a la tierra o exotierras.

Este elemento, la parte española de ‘Cármenes’, según han indicado desde el CAHA, está previsto que arribe en un camión a las instalaciones del observatorio en la mañana del martes. Con este elemento, queda “completado” el instrumento, cuyo montaje se inició en abril con la instalación del frontal que lo conecta con el telescopio, y le permite recoger la luz para inyectarla en las fibras.

El citado paso, fundamental, permitió comenzar con las pruebas “de día y de noche” para comprobar el perfecto funcionamiento ya que el frontal es como el ocular de ‘Carmenes’ al recoger las fibras, las lámparas de calibración y el sistema de guiado, según explicó en un comunicado.

El proyecto comenzó en 2009 y en julio de 2015 se incorporó un segundo elemento, el espectrógrafo visible. De su puesta en marcha se beneficiarán el consorcio que lo ha construido, en particular, y las comunidades de astrónomos española y alemana, en general.

Los planetas, al girar en torno a su estrella, producen en ella ligeros movimientos oscilatorios que, si se miden con la precisión adecuada, desvelan la existencia de esos planetas aunque no podamos verlos directamente. Así buscará Carmenes planetas parecidos a la Tierra.

No solo es el primer instrumento que España propone para ser instalado en el Observatorio de Calar Alto, sino que además se trata de un instrumento único en el mundo, tanto en precisión como en estabilidad, cualidades indispensables para medir las pequeñas variaciones de velocidad que un planeta produce en las estrellas situadas a cientos de billones de kilómetros con una precisión del orden de un metro por segundo.

Para lograr una precisión semejante no solo es necesario un cuidado diseño óptico, sino también mantener condiciones de máxima estabilidad en el entorno de operación del instrumento, que trabajará en condiciones de alto vacío y con temperaturas controladas electrónicamente hasta la centésima de grado.

Carmenes, que operará en el telescopio de tres metros y medio del CAHA, está siendo desarrollado por un consorcio de once instituciones españolas y alemanas.

Fuente: Europa Press

 

Autor entrada: Redacción