El Centro Astronómico Hispano-Alemán (CAHA) de Calar Alto, deberá diseñar durante el próximo año un plan que le permita generar recursos económicos propios a través de su actividad para completar los presupuestos con los que trabajar en los siguientes ejercicios, ya que las cuentas prevén un gasto anual de 1,6 millones de euros que este año ha sido corregido y elevado hasta los 2,2 millones de euros por el comité ejecutivo de la entidad.

Así lo ha explicado el director del CAHA, José María Quintanilla, quien ha destacado la agregación acordada para el presupuesto de 2014 por parte de la sociedad alemán Max Planck y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) mediante una aportación extraordinaria de los socios para alcanzar un presupuesto próximo al que se obtuvo en 2013.

No obstante, las pretensiones de los socios pasan por que el observatorio sea capaz de producir nuevos recursos económicos con los que financiar su mantenimiento, ya que las previsiones en materia de disponibilidad presupuestaria para los próximos años son “poco alentadoras” y pesarían sobre unas cuentas ya mermadas.

Entre las principales propuestas, aún pendientes de madurar y concretar, se ha planteado la posibilidad de comercializar los tiempos de observación que se realiza con los telescopios a grupos de investigación y sociedades científicas así como la concesión de programas que el CAHA pueda acoger y que se hayan propuesto a entidades financiadoras europeas.

Otras opciones podrían incluir la prestación de servicios adicionales bajo pago, como por ejemplo el seguimiento de fenómenos en el espacio cercano y profundo o el estudio de objetos próximos a la Tierra con posibilidad de impacto sobre el planeta, entre otras actividades que supondrían aportaciones a proyectos de entidades españolas, extranjeras e internacionales.

De momento, el comité ejecutivo de Calar Alto se fija como prioridad desarrollar la instalación y utilización del instrumento ‘Cármenes’ en el telescopio con más apertura de los tres que hay en el centro. Este instrumento es un espectrógrafo diseñado para hallar planetas de tipo terrestre en torno a estrellas de baja masa.

La instalación de ‘Cármenes’ en el telescopio de 3,5 metros, una nueva herramienta con un brazo de fibra óptica e infrarrojos, y su puesta en funcionamiento sigue centrando el interés de los dos socios en el centro astronómico, como ya ocurriera cuando el año pasado se firmó el acuerdo que permitió dar continuidad al trabajo científico hasta, al menos 2018.

De acuerdo a las previsiones, responsables del CSIC y del instituto alemán volverán a reunirse en torno a los meses de junio o julio para seguir abordando el futuro del centro, que también podría enfrentarse a la externalización de algunos de sus servicios y a alternaciones en las condiciones de la plantilla.

(Europa Press)